Así como David extendió misericordia, Jesús nos llama hoy a Su mesa —no por méritos, sino por gracia— a través del nuevo pacto sellado con Su sangre. Nos invita a las bodas del Cordero, a celebrar la vida eterna junto a Él. Pero hay una condición: aceptar Su invitación.
Verso 1
Hubo un pacto en la antigua casa,
entre un príncipe y un rey fiel.
David prometió por Jonatán
salvar su descendencia, serle fiel.
Y aunque el tiempo y la guerra pasó,
su palabra no se olvidó.
Y un día llamó a Mefiboset,
alguien que el mundo despreció.
Pre-Coro
Lo sentó a la mesa real,
le devolvió lo que le robaron.
Así también Jesús me llamó,
aunque herido y quebrado yo estaba.
Coro
El pacto sigue en pie, la gracia me alcanzó,
Jesús me rescató, con Su sangre me selló.
Como David llamó, hoy Cristo me invitó,
a las bodas del Cordero, donde hay vida y hay perdón.
Él no olvida Su promesa, Su amor es eterno,
vida para mí… y para mis generaciones.
Verso 2
Este nuevo pacto es por amor,
sellado en la cruz, por redención.
No es por obras, es por fe,
es por la sangre del Hijo de Dios.
Y aunque no lo merezca jamás,
me llama a entrar, me quiere sanar.
Y Su mesa está lista hoy,
solo debo aceptar, y allí estaré.
Pre-Coro
Aunque fui como Mefiboset,
caído y sin lugar, me buscó.
Jesús me llama con Su voz,
“Ven y celebra en mi mansión”.
Coro
El pacto sigue en pie, la gracia me alcanzó,
Jesús me rescató, con Su sangre me selló.
Como David llamó, hoy Cristo me invitó,
a las bodas del Cordero, donde hay vida y hay perdón.
Él no olvida Su promesa, Su amor es eterno,
vida para mí… y para mis generaciones.
Puente
¡Acepta hoy la invitación!
Hay un lugar para tu corazón.
No mires más tu condición,
¡la mesa está puesta por el Señor!
Coro final
El pacto sigue en pie, la cruz lo confirmó,
Jesús me dio Su amor, ¡para siempre lo firmó!
Como Mefiboset, yo también hoy entraré,
a Su mesa, a Su Reino…
¡Por amor, Él me llamó!

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