Esta es una alabanza profética y de clamor que nace de la visión del valle de los huesos secos en Ezequiel 37, donde el Espíritu de Dios trae vida a lo que estaba muerto. Esta canción es una oración sincera que reconoce la necesidad del soplo del Espíritu Santo en nuestras vidas: no como un evento del pasado, sino como una realidad presente que transforma, restaura y resucita.
La letra invita al creyente a clamar por ese aliento divino que da propósito, renueva fuerzas, sana toda enfermedad y levanta al caído. Así como Dios sopló vida en Adán y restauró a Israel por medio de Ezequiel, hoy el Espíritu Santo sigue soplando vida a su pueblo. Esta alabanza es ideal para momentos de intercesión, ministración personal o congregación, y busca despertar un avivamiento en el corazón de cada adorador.
Espérala muy Pronto...
Letra:
Verso 1
Espíritu Santo, ven, sopla vida en mí,
como el Padre en el valle con Ezequiel.
Sopla aliento en mi ser una vez más,
haz revivir lo que muerto está.
Verso 2
Así como en Adán soplaste aliento fiel,
y como a Israel diste vida en el ayer,
sopla vida en mi ser hoy también,
restaura todo mi interior, ven.
Coro
Sopla, Espíritu, de los cuatro vientos,
trae tu vida, haz temblar los huesos.
Profetizo vida, en el nombre de Jesús,
toda enfermedad se va, por la cruz.
Sopla aliento, revive mi ser,
Espíritu Santo, vuelve a encender.
Verso 3
No me dejes igual, no quiero solo emoción,
quiero tu poder, tu fuego, tu unción.
Cada célula, cada rincón de mí,
revívelo hoy con tu Ruaj Elohím.
Puente
Espíritu ven, trae restauración,
trae sanidad, trae resurrección.
Profetizo vida, profetizo luz,
Espíritu sopla, glorifica a Jesús.
Coro final
Sopla, Espíritu, de los cuatro vientos,
haz que se levanten los huesos desiertos.
Profetizo vida, en el nombre de Jesús,
toda cadena se rompe en la cruz.
Sopla aliento, revive mi ser,
Espíritu Santo… ven y renaceré.

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